El cajero no tiene que preguntar quién eres.
Cada cliente queda identificado por cédula, teléfono o email. Malla recuerda su historial de compra, sin importar qué caja lo atienda ni qué sucursal.
Si tienes más de un local, el historial es el mismo sin importar en cuál compre.
La identificación es del sistema, no de que alguien recuerde la cara del cliente.
No todos tus clientes pagan lo mismo.
Asignas una categoría de precio a cada cliente — mayorista, frecuente, público general — y Malla aplica el precio correcto sin que el cajero tenga que calcular nada.
El cajero escanea el producto y cobra el precio de la categoría del cliente, sin buscar tablas ni memorizar descuentos.
Un cliente frecuente puede pasar a mayorista sin tocar el catálogo de productos.
El fiado deja de ser una libreta arrugada.
Cada cliente frecuente puede tener su cuenta con límite de crédito. Malla registra lo que lleva y lo que abona, y frena la venta cuando el límite se alcanza. Prueba abonar:
Montos ilustrativos. Cada negocio define sus límites por cliente.
Tres cosas que un negocio le exige a sus clientes frecuentes.
Lo que no es negociable cuando tienes clientes que vuelven, compran en volumen o compran fiado.
El mismo cliente, reconocido en cualquier sucursal.
Mayorista, frecuente o público general, sin cálculos manuales.
El fiado registrado, con un tope que el sistema respeta.
El módulo de clientes se está probando con negocios reales.
No vamos a inventar testimonios. Hay cincuenta cupos en la primera camada, y quien entre tiene su cartera de clientes y sus categorías de precio cargadas antes del primer cobro.
50 cupos · 9 tomados
Lo que nos preguntan sobre el módulo de clientes.
Tus clientes merecen un sistema que los recuerde.
Los primeros 50 negocios entran al programa beta con 3 meses gratis y soporte directo.
Sin tarjeta de crédito. Sin compromiso. Te avisamos cuando tu ciudad esté disponible.