El combo se arma solo. El precio se ajusta solo.
Defines el combo una vez con sus opciones y sus extras. El cajero escoge acompañante, bebida y agregados con un toque, y Malla recalcula el precio al instante. Sin equivocarse ni hacer cuentas de cabeza.
Cada extra suma su monto solo. Queso adicional, sin cebolla, cambio de acompañante: todo queda claro en el ticket y en la cocina.
Lo que arma el cajero llega igualito a la pantalla de cocina. Nadie interpreta una nota escrita a la carrera.
Cada pedido tiene su estado y su reloj.
La pantalla de cocina muestra qué se recibió, qué se está preparando y qué está listo, con el tiempo corriendo en cada uno. El que lleva mucho se pone en amarillo, así nadie se queda esperando un pedido olvidado.
Datos ilustrativos. Tu cocina ve sus propios pedidos en vivo.
La cocina a full. Los pedidos en orden.
En el pico nadie tiene tiempo de interpretar notas. La plancha lee la pantalla, arma en orden y entrega caliente. El caos queda afuera.
El pedido sale como se pidió, aunque haya diez personas en cola.
Sabes a qué velocidad va tu cocina.
Malla mide cuánto tarda cada pedido de la caja a la entrega y te muestra tu hora pico. Con eso pones más gente cuando de verdad hace falta y despachas más rápido sin adivinar dónde está el cuello de botella.
Cada pedido queda cronometrado. Ves el promedio del turno y cuáles se salieron de tu meta.
Al cerrar, ventas, pedidos y formas de pago cuadran solos. No te quedas media hora sumando tickets.
Todavía no operamos en ningún local.
No inventamos casos de éxito. Hay cincuenta cupos en la primera camada, y quien entre va a tener el sistema cargado con su menú, sus combos y sus modificadores antes del primer turno.
50 cupos · 13 tomados
Lo que los dueños de comida rápida nos preguntan.
Tu local merece un POS que no se traba en el pico.
Los primeros 50 negocios entran al programa beta con 3 meses gratis y soporte directo.
Sin tarjeta de crédito. Sin compromiso. Te avisamos cuando tu ciudad esté disponible.

